Imagínese perder millones de pesos al año sin ver claramente al responsable. Eso es exactamente lo que ocurre con la garrapata bovina en Colombia. Más allá de la infestación visible sobre el animal, este ectoparásito continúa siendo uno de los factores que más afectan la eficiencia productiva y la rentabilidad de los sistemas ganaderos del país.
Según un estudio de la Universidad CES, las pérdidas asociadas a la garrapata pueden superar los $76.713 millones anuales. En un país con más de 29 millones de bovinos, el impacto no se limita al costo sanitario, también se refleja en: menor ganancia de peso, caída en la producción, pérdida de condición corporal, disminución en la eficiencia reproductiva y mayores costos de manejo. La garrapata factura en silencio. Y muchas veces lo hace en fincas donde el problema ya se volvió paisaje.
Durante años, muchos programas de control se han apoyado en una lógica repetitiva de “bañar y ya”. Sin embargo, este enfoque se queda corto frente a un parásito como Rhipicephalus microplus, la principal garrapata que afecta al ganado bovino en Colombia y una especie con alta capacidad de adaptación a diferentes condiciones productivas. El problema es que controlar la garrapata no significa únicamente retirar el parásito visible del animal. También implica reducir el riesgo sanitario asociado a los hemoparásitos que puede transmitir, como Anaplasma marginale y Babesia spp., agentes capaces de comprometer la salud, el consumo de alimento, la condición corporal y el desempeño productivo del bovino.
En campo, el impacto suele manifestarse de manera silenciosa, con animales que pierden condición corporal, disminuyen su consumo de alimento y presentan fiebre, decaimiento, recuperación lenta o caída en la producción. Cuando además aparecen mucosas pálidas, anemia u orina oscura o rojiza, la sospecha de cuadros hemoparasitarios cobra aún más importancia.
Por eso, hablar hoy de garrapata implica hablar de manejo integral. No se trata solamente de reducir la carga de garrapatas sobre el animal, sino de intervenir oportunamente para proteger la productividad, minimizar el impacto sanitario y evitar que una infestación termine convirtiéndose en pérdidas económicas sostenidas para la finca.
En MK® Salud Animal entendemos ese desafío y acompañamos al ganadero con una solución integrada que permite abordar el problema desde tres frentes complementarios: control, tratamiento y recuperación. Next Platino®, con ivermectina 3,15 %, contribuye al control de la garrapata y ayuda a disminuir la presión de infestación dentro de programas sanitarios con monitoreo y rotación. Su uso estratégico puede convertirse en una herramienta importante para reducir el impacto productivo asociado a altas cargas parasitarias.
Cuando el criterio clínico orienta hacia cuadros compatibles con anaplasmosis, Oxi LA MK®, oxitetraciclina de larga acción, puede apoyar el abordaje terapéutico oportuno del animal. Findol®, a base de flunixin, ayuda a controlar la fiebre, la inflamación y el dolor, favoreciendo la recuperación y el restablecimiento del consumo de alimento del bovino durante el proceso sanitario.

La combinación de control de la garrapata, intervención terapéutica y soporte al animal permite construir estrategias más completas y alineadas con las necesidades actuales de la ganadería moderna.
Porque hoy la rentabilidad no depende únicamente de genética, nutrición o manejo reproductivo. También depende de qué tan rápido y estratégicamente se actúe frente a problemas sanitarios que muchas veces avanzan sin hacer ruido.
No deje que la garrapata dicte la productividad de su hato. Con monitoreo, criterio veterinario y herramientas adecuadas, es posible transformar un riesgo silencioso en una oportunidad para proteger el desempeño y la rentabilidad de la finca.
Fuentes consultadas: Universidad CES; ICA, Censo Pecuario Nacional 2024; Sepúlveda et al., 2017; Rodríguez-Vivas et al., 2017; Cortés-Vecino et al., 2010; Benavides et al., 2000.














